El país de Gondal
Hace mucho, mucho tiempo, tanto que ya nadie lo recuerda, ni siquiera los libros ni las leyendas lo mencionan, los pueblos de Okun vivían en paz y armonía en el país de Ferono.
Celebraban juntos grandiosas fiestas, cantaban las mismas canciones y adoraban a los mismos dioses. Estos, por su parte, servían a Okun, el Creador de todas las cosas. Mas una sombra se cernió sobre el país y, con ella, la unidad de los pueblos fue peligrando más y más. Los pueblos de los orcos, los goblins y los trols urdieron planes para hacerse con el poder.
Los pueblos de los humanos, los enanos y las hadas trataron de anticiparse y, así, poco tiempo después, la sangre corrió por primera vez sobre la tierra de Ferono y pronto ardieron todos los hogares y templos de los Dioses. No había quien pudiera acabar con el Mal, pues Orkun, lleno de cólera al contemplar tales atrocidades, prefirió callar
Bald darauf brannten die Heimstätten und Tempel der Götter aller Völker. Niemand war da, der dem Bösen Einhalt gebot, den Okun war über die Freveltaten erzürnt und schwieg.
Así estalló una terrorífica guerra, la cual parecía no tener fin. El propio país de Ferono cambió su apariencia debido a los abominables actos bélicos.
Tras eones de cruentas batallas, tan solo unos pocos pueblos sobrevivieron y los dioses rogaron a Okun que pusiera fín a la guerra.
Okun decidió separar a los pueblos. Los hombres, los enanos y las hadas constituirían los pueblos del día, pues desde siempre habían mostrado un gran apego al Sol. Los orcos, los trols y los goblins conformarían los pueblos de la noche, pues veneraban la Luna más que ningún otro. Asimismo, Okun confundió las lenguas de los pueblos de la Luz y de la Noche para que nunca más pudieran dirigirse palabras malignas.
Die Völker der Nacht wurden die Orks, Trolle und Goblins, den mehr als alle Anderen verehrten sie den Mond. Und Okun verwirrte die Sprachen der Völker des Lichts und der Völker der Nacht, damit niemals wieder ein böses Wort unter ihnen fallen konnte.
Mas Okun no había olvidado lo acontecido, por lo que resolvió que la paz no reinaría entre los pueblos del Día y de la Noche ni entre estos propios pueblos entre sí hasta que apareciera un héroe lo suficientemente fuerte como para unirlos y traer la paz a todos los rincones del nuevo país.
Este país se llamó Gondal, que en lenguaje divino significa esperanza. Y así es conocido por todos.